El Arpa
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El Charango
Por: Ian Lucas Cabezas R.
El charango, es un instrumento tradicional de la cordillera de los andes, hace parte de la cultura de los países al sur de América, como Bolivia, Ecuador, Perú, Chile, Argentina. A pesar de esto, es un instrumento que hasta hace algunas décadas no era común en Colombia, hoy día sus intérpretes siguen luchando por el reconocimiento que este instrumento merece.
Según los charanguistas, la mejor forma de presentar este instrumento a nuevos públicos es tocándolo, pues su sonido se encarga de intrigar a la gente pero también de introducirse fácilmente en las personas que no lo conocen. A partir de esa primera experiencia se puede contar la trayectoria y demostrar las posibilidades acompañantes y solistas del instrumento.
Es un cuerdófono, uno de los primeros originarios de Latinoamérica, se dice que proviene de los instrumentos que traían los españoles, la vihuela y guitarrón, los indígenas copiaron o intentaron asemejar la vihuela, reduciendo su tamaño para poderlo esconder fácilmente, ya que los conquistadores no les permitían tocar.
En un principio la caja del instrumento se hacía de caparazón de armadillo, hoy en día por el impacto ambiental e hace en totalidad de madera.
El charango llega a Colombia, al sur del país, al cauca, al Nariño y al putumayo; por medio de la cordillera de los andes, se extendió con todos sus lenguajes sonoros y otros instrumentos como los aerófonos andinos. En el sur del país la zampoña, la quena y el charango, son músicas vivas que se comparten con argentina chile, ecuador, Bolivia, Perú.

Tradicionalmente, el charango se desenvuelve como acompañante, es decir que él cumple una función en grupo de música andina, que contempla, guitarra, charango, vientos, percusión y voz. A pesar de esto, hay repertorio campesino para charango y voz.
El Huayno (en quechua, waynu) es el ritmo por excelencia de la música andina, es la matriz principal de donde se desprenden otros sub géneros, originalmente proviene del Perú; y de igual manera es el género que le da vida al charango y viceversa, es la base de la carrera charanguística.
Las escuelas del charango deben clasificarse por países es decir, escuela boliviana, chilena, peruana, ecuatoriana, argentina; en Colombia la escuela es un híbrido de todas, porque es necesario resaltar que no es un instrumento original de esta parte de américa.
Poco a poco los músicos y el público se empezaron a interesar por el instrumento y esto generó que se empezara a tener identidad propia de este. Al incorporarse el charango en la música tradicional colombiana como el bambuco, el pasillo, etc. Se marcaron nuevas tendencias para construir un estilo propio de Colombia.
El charango funciona como instrumento acompañante pero también como instrumento melódico, esto quiere decir que tiene un rango de notas que puede tocar cualquier repertorio, su registro es medio- agudo.
Repertorio: Ojos azules, Humahuaqueño, la partida de Víctor Jara, estudio para charango de Mauro Núñez, la subida de Ernesto Cabur, el repertorio solista para charango es muy nuevo, empieza a tener cabida alrededor de 50 o 60 años atrás de la fecha actual.

La construcción y las técnicas para tocar el charango varían según las escuelas, o los países, lo cierto es que guardan como eje común su tradición indígena y la conformación de grupos de música andina.
La demanda del instrumento en Colombia no es mucha, por esto no hay muchos lutieres, pero en la periferia de Bogotá, más exactamente en la calera vive un chileno llamado Vicente Larraín, luthier que a pesar de dedicarse a la construcción de violines y guitarras, es uno de los pocos en Colombia que fabrican charango de alta cama, de concierto. Ha construido instrumentos de madera de naranjo, y según los charanguistas de Bogotá es una madera experimental que ha resultado de muy buena calidad.
El charango se puede interpretar de diferentes maneras, rasgado, que produce una rítmica acompañada de armonía, típico para identificar los repiques de su sonoridad; arpegiado, que produce una atmósfera diferente que se utiliza tanto para acompañar como para repertorio solista; y pulsado, que es el que más se utiliza para la música solista, pues enriquece las capacidades melódicas del instrumento. Por ser de un tamaño pequeño, las uñas del músico deben estar un poco largas, de lo contrario se dificultaría lograr hacer sonar correctamente el instrumento.
El movimiento charanguista en Bogotá inicio en la Academia Luis A. Calvo, dependencia de la facultad de artes ASAB de la Universidad Distrital FJDC, allí se dieron los primeros espacios que se expandieron a la facultad de artes directamente, hoy en día gracias a algunos músicos interesados en el desarrollo de este instrumento, la Universidad Distrital, y su facultad de artes son las únicas instituciones en el mundo que titulan el estudio del charango como oficio profesional.
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